La primavera es siempre una época de cambios, de readaptación; nos sacamos de encima la humedad del invierno, poco a poco, como en un despertar, y nos vamos introduciendo en un dulce verano en donde todo parece más alegre, más ligero, más esperanzador.

Así es como me siento yo estos días… En una nube… Aunque con mucho trabajo y poco tiempo, cuando me paro a pensar en todo lo que está sucediendo no puedo dejar de emocionarme.

En mis sueños y objetivos de universitaria estaba siempre dirigir un hotel. Estudié Turismo para esto, y me licencié en UK en Organización de Empresas Hosteleras con el objetivo de seguir incrementando mis conocimientos. Bastante joven, con 22 años, me fui a Toledo y posteriormente a hacer una apertura en Fuengirola (Málaga). Desde ahí el que había sido mi director, me lleva a Barcelona a embarcarme en otra aventura que finalmente duró 5 años. Tanto en unos lugares como otros, tuve la oportunidad de aprender de grandes, grandísimos profesionales de todos los departamentos, nacionalidades y condiciones, muchos de los cuales se convirtieron en enormes amigos.

Por el camino, los años pasan, y a nivel personal vas creciendo y vas dándote cuenta de las cosas que realmente valen la pena, y las que no. Y al final, vuelves al punto de partida. Necesitas cerca el pilar fundamental de tu familia, de tus amigos de toda la vida, de tu lugar de confianza y confort. Tu casa. Deshacerte de esa sensación de estar siempre perdiéndote algo de los que más quieres.

Así precisamente tomé la decisión de volver a casa. Dejé mi trabajo en Barcelona y volví. Aunque intenté trabajar en hoteles, me surgieron oportunidades en otros sectores, algunos relacionados con turismo y otros no, que no pude desaprovechar. Mientras, a nivel personal, una vez más, cambios, cambios, muchos cambios.

Y de repente, hoy, me paro y me encuentro viviendo en un pueblo precioso junto al mar, cerquita de mi familia, con una pareja que me quiere, me respeta, me arropa y me apoya al 100% en todos mis proyectos, con una hija preciosa que me alegra cada día y en la recepción de un maravilloso hotelito con encanto que me da la oportunidad de hacer más especial y agradable la estancia de cada uno de los clientes que pasan por aquí.

¿Puedo pedir algo más?

Solamente que este sueño dure muchos años!! A por ello!!

Gracias de verdad a todas esas personas que han pasado por mi vida, y aunque se hayan llevado un pedacito de mi corazón o hayamos perdido el contacto, han dejado una gran huella y un montón de bonitos recuerdos.

Rosi, Fran, Pon, Andrés, Mudi, Nata, Jorge, Nico, Alfredo, Felipe, David, Crespillo, Asun, Toni, Cris R, María T, Cris D., Carla, Bibi, Rosa, Tere, Josep, Carlos B., Iñigo, Jesús, Paco, Andrés, Carla, Berta,………

Y por supuesto a los que están más cerquita, ellos saben quienes son: Mamá, papá, Ángel, Tania, San, Dia, David, Raquel, Rubén, Cris, Inés, Carmen C,….

Gracias, gracias, gracias, gracias

Para los que no me conocen, mi nombre es Noelia Martínez, hotelera. 🙂


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